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“Hombre de ciencia, químico y profesor. Nacido en Génova el 19 de octubre de 1827, vino a nuestro país a los 17 años en el barco de un hermano capitán mercante, entrando de dependiente en la botica de Las Cazes.
Idóneo, cursó estudios y obtuvo título de farmacéutico, señalándose por su espíritu inquieto y sus afanes de investigador, que le permitieron figurar, siendo alumno todavía, entre los curiosos preparadores del éter y del cloroformo, cuando por primera vez se introdujo en el Hospital de Caridad durante el Sitio en 1847.
Colaboró con su hermano Demetrio en la fabricación del primitivo gas de alumbrado obtenido a expensas de grasas animales y ambos se retiraron de la empresa al adoptarse el método de carbón, el año 1858.
Fue profesor de Física y Química en la Universidad, y de química en la Escuela de Artes y Oficios.
En medio de sus trabajos de ensayos y preparaciones comerciales diversas, buscó afanosamente –sin conseguir hallarlo- el método práctico para la conservación de nuestras carnes, capaz de resolver un gran problema nacional.
En 1865, el gobernador Flores le dio el cargo de verificador de drogas y sustancias alimenticias y fue, por largos años, elemento distinguido en las conferencias sanitarias del país.
En sus últimos años colaboró con Ángel Somaschini en la implantación del grabado heliográfico o fototipia en los talleres de la Escuela de Artes y Oficios, y en 1884 lo nombraron miembro de la comisión revisora del Código de Minería.
Sus cualidades personales y su característica bondad, abínale ganado general simpatía en la que fue su patria de adopción.
Su muerte, en el mes de marzo de 1886, se produjo a causa de un ataque que le acometió en el Cementerio del Buceo, en momentos en que despedía con palabras emocionadas al sabio botánico Dr. Ernesto Gubert, su viejo maestro y su gran amigo.” |