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Revisión analítica de la Fm. Asencio desde una perspectiva edafo-geomorfológica.

Parte I - Parte II - Parte III - Parte IV

por Rafael Ogando. 2001

La zona de saprolita también tiene disperso en su masa los granos de óxido de hierro liberados por la alteración, que quedaron en sus lugares originales al igual que algo de hidróxido de aluminio (gibsita primaria) que sobrara por falta de sílice a la hora de formar caolinita.

Todo el sector de arenas plásticas es entonces de baja porosidad efectiva y por lo tanto pésimo acuífero a pesar de estar saturado de agua. Es así que su techo funciona como superficie de rechazo hidráulico a las aguas percolantes que necesariamente pasan a tener movilidad lateral.

Luego, ya a nivel superficial, aparece un suelo tipo A B C donde sí interviene la materia orgánica y que su fertilidad es mantenida solamente por el ascensor biológico de nutrientes en un sistema de reciclaje de alto rendimiento.

No olvidar que lo que tiene por debajo es pura caolinita, óxidos de hierro y a veces gibsita, es decir nada parecido a nutrientes ( N, P, K, oligoelementos , etc) necesarios para la vida vegetal, y de ahí su fragilidad extrema a la hora que se le interrumpe el ciclo biológico.

Con respecto al horizonte A se puede decir que desarrolla un mull forestal ácido (pH aprox. 4). La materia orgánica no se polimeriza por la ausencia del período seco, quedando sólo en forma de ácidos fúlvicos (bajo peso molecular) muy móviles y de capacidad complejante alta frente al hierro que incluso lo mueve lateralmente si la humedad del sistema es mucha.

Otra parte de los óxidos de hierro baja por iluviación al horizonte de acumulación B que se torna muy rojo (rubificación). También es posible que este pH tan ácido degrade las caolinitas por acidólisis (podsolización tropical), dejando ir la sílice y quedando en el lugar gibsita secundaria, o sea concentrada en los horizontes A y B, lo que la distingue de la primaria que aparece distribuída en todo el perfil.

La descripción precedente era de un perfil completo de SUELO FERRALÍTICO modal y sólo es posible verlo así cuando se forma sobre litología granítica ó arenas ácidas y condiciones de drenaje no muy severas (terrenos de poca pendiente).

Pero cuando las circunstancias son otras, como rocas básicas y ángulos de pendiente más importantes, que aceleran las napas hipodérmicas, la realidad es algo diferente. Se da lo que se llama una FERRALITA , y su evolución hasta el clímax es la que insume menor tiempo (los minerales primarios son más alterables), alrededor de 100.000 años. ( A saber, un SUELO FERRALÍTICO demora 3 ó 4 veces más).

El nivel de arenas plásticas no existe ó es escaso, pues desde el principio la cantidad de sílice era menor y además el elevado drenaje no daba tiempo de contacto suficiente con los octaedros de aluminio como para permitir abundante formación de caolinita. Es un perfil con enormes pérdidas laterales de sus elementos solubles, lo que le confiere dos características especiales : poco espesor total (comparado con el suelo ferralítico) y concentración relativa en sus niveles intermedios de óxidos de hierro y aluminio. La caolinita no está ó es poca, y además no se debe olvidar que la litología primaria era rica en minerales con hierro. Por lo tanto hay mucha goethita y/ó hematita , así como gibsita del tipo primaria (homogéneamente distribuida).

Si a ésto le sumamos que también se pueden dar los procesos de "podsolización tropical" en superficie, a través de los mecanismos de complexólisis antes mencionados, tenemos que puede ser un gran proveedor de aguas ferrugíneas cuesta abajo.

El esquema es muy descriptivo de las cualidades y características de un perfil de suelo tropical, siendo el sector C saprolítico, de mucho espesor en los suelos ferralíticos y casi inexistente en las ferralitas.

Se puede ver la banda de oscilación freática (h) cuyo piso indica el límite de humedad permanente. Pero dentro de la banda misma se da la alternancia de humectación y desecación , que en términos del hierro significa reducción parcial y segregación, para luego reoxidarse en forma de concreciones llamadas "plintitas" (nódulos de color rojo de 1 a 4 cm.) cuando mejora la aereación.

Las plintitas también se dan en los niveles inferiores siempre saturados pero con coloraciones más disimuladas.

Habiendo sido comprendidos los mecanismos de la ferralitización en los dos casos extremos, roca ácida mal drenada (suelo ferralítico) y roca básica bien drenada (ferralita), es fácil extrapolar cruzando los factores condicionantes e incluso inferir casos intermedios, tanto de drenaje como litológicos.

Sin embargo vale la pena nombrar los casos en que una ferralita es mayoritariamente de óxidos férricos ("ferritas", sobre rocas peridotíticas) ó cuando es exclusivamente de óxidos de aluminio ("alitas"). Este último caso no es más que una "ferralita hidromorfa" en extremo, que evacuó todo el hierro concentrando relativamente la gibsita. El hierro movilizado por complejamiento pasa a formar parte de las aguas hipodérmicas alcanzando a recorrer grandes distancias hasta que condiciones de desecamiento le hagan precipitar. Aparecen entonces los fenómenos de "acumulación absoluta", responsables de la formación de las llamadas "corazas de meseta ó de acumulación", que pueden llegar a tener grandes extensiones areales , así como también gran espesor. El proceso no es más que una cementación férrica progresiva de los elementos constituyentes del suelo en donde se acumulen estas aguas cargadas de hierro, y que se produce a nivel del horizonte B .

La velocidad de formación de la coraza es muy lenta, considerándose que lleva cientos de miles de años el alcanzar un buen espesor. El hierro primero cristaliza como goethita (ocre), evolucionando con la edad hacia hematita (rubificación).

Cuando las condicionantes del clima no permiten que el mecanismo de FERRALITIZACIÓN avance a más de cierto grado, se dice que el que el proceso es entonces de FERRUGINIZACIÓN. Son característicos de dos tipos de zonas climáticas: sub tropical húmeda ó la tropical contrastada.

La ferruginización no logra eliminar los minerales primarios más resistentes, quedando sobre todo como elementos residuales los feldespatos alcalinos y las arcillas y micas 2:1 heredadas y/ó transformadas; sin embargo sí se da la formación de caolinita, que resulta ser mayoritaria en los horizontes superiores puesto que la otra arcilla (de grano más fino) es preferencialmente arrastrada por iluviación. Es entonces una acumulación de tipo relativa por efecto del lavado selectivo.

No aparece gibsita primaria en el perfil, que además dificilmente llega a los 3 metros de desarrollo vertical.

El horizonte de acumulación B adquiere ciertas características de Bt por la presencia de arcilla 2:1 concentrada, así como también es concentrador de granos de sesquióxidos que lo tornan rojo con el avance del proceso de rubificación.

Los mecanismos hidromorfos generadores de plintitas y carapachos férricos son similares a los ya vistos.

En condiciones de más humedad encontramos el intergrado con los suelos ferralíticos llamado "ferrisol". Supera los 3 metros de espesor y comparte propiedades con las dos clases de suelos, pero se le considera aún ferruginoso debido a que conserva todavía vestigios de minerales primarios además del Qz.

Los fenómenos hidromorfos de movilización lateral del hierro, que son los responsables de la formación de las corazas en los suelos tropicales, paradógicamente son facilitados por las litologías ácidas, graníticas ó arenosas, a pesar de que sean pobres en hierro en comparación con las rocas básicas, pues su pobreza inicial de bases permite el fácil descenso del pH con los procesos orgánicos.

Pero hay que recalcar que el acorazamiento no es fenómeno que excluya litología alguna, y es normal que aparezca a la vez en suelos sobre rocas genéticamente dispares.

El término "zonalidad" de los procesos edáficos refiere a la región que afectada por un tipo de clima dado desarrolla un suelo en perfecto equilibrio con éste. Claro está que cada litología aporta características especiales a ese suelo, pero igualmente tienden a evolucionar en una misma dirección (convergencia).

La zonalidad tiene escala regional, por lo que es dable esperar una amplia variedad de sustratos integrando una misma zona edáfica.

Las "corazas de meseta" también son llamadas de "erosión" pues es común que los horizontes superiores a ella (se forma a nivel del B), que permanecen blandos, sean eliminados progresivamente.

Constituyen extensas penillanuras y logran gran espesor, y se les ubica en regiones de clima tropical contrastado con ecología de sabana, que cuando es secundaria (por destrucción del bosque primitivo)se la denomina como "coraza de degradación".

La evolución del crecimiento de una coraza parte de núcleos iniciales endurecidos en los quiebres de pendiente ó puntos bajos. Nuevos aportes de hierro las hacen crecer en grosor y extensión llegando a generalizarse y lograr varios metros de espesor. El proceso lleva cientos de miles de años en completarse, manteniendo una tendencia a rubificar con el envejecimiento. La hematita entonces puede ser de origen directo ó indirecto por deshidratación de la goethita.

EXPOSICION Y DESARROLLO (continuación)

La Fm. Asencio sí es una formación geológica puesto que cumple con los requisitos del código estratigráfico, a saber: extensión mapeable, características petrográficas distintivas, perfil tipo, etc.

Lo equivocado sería decir que la Fm. Asencio es una formación sedimentaria porque no es sólo eso.

De cualquier forma, si se lee el libro "Geología del Uruguay" (Bossi-Navarro), único compendio por el momento del conocimiento geológico uruguayo, notará que ingeniosamente se omite el uso de dicha expresión cuando se habla del tema.

Pero el error consiste en incluirla en el Grupo Paysandú, pues un grupo es un conjunto de formaciones emparentadas, las une un hilo genético.

Mientras que la Fm. Guichón y la Fm. Mercedes representan períodos de "rexistasia" ó "ice house", en donde predomina la erosión y su consecuencia inevitable, la sedimentación; en Asencio además hay indicios de lo contrario, evidenciando la instalación de un período benévolo climáticamente hablando que posibilita un estado de "biostasia" ó "green house".

En lo que sí se debe estar de acuerdo con Bossi es que el funcionamiento de un sistema edáfico tropical húmedo es incompatible con la preservación en el perfil de feldespatos frescos. Sólo puede quedar en sus alteritas Qz, óxidos de hierro y aluminio, y caolinita en el mejor de los casos.

Sin embargo es obvio que algún tipo de suelo tropical es el responsable de las corazas.

La confusión debe tener su origen en haber tomado modelos extremos para explicar las características del techo de la Fm. Asencio.

Cuando se habla de SUELOS FERRALÍTICOS y/ó de FERRALITAS (proceso de laterización ó ferralitización , según la escuela del autor), como lo hace Caorsi y Goñi, y Ford, se evoca en terminología edáfica, a un sistema que más que tropical es ecuatorial y muy húmedo, donde todo es transformado, y que no admite la permanencia de minerales primarios como apuntaba Bossi.

Existen otras objeciones a la hipotética existencia de un "suelo ferralítico" (única variedad posible sobre roca madre del tipo ácida). Con la riqueza en sílice de las arenas de Asencio, un "suelo ferralítico" hubiera desarrollado varios metros de espesor de caolinita en su horizonte plástico y no sólo pobres cantidades como las constatadas. Además en el perfil de un suelo ferralítico queda excluída toda otra variedad de arcilla que no sea caolinita. Por lo tanto la ecología de aquellas épocas no era de bosque tropical lluvioso de hoja perenne seguramente.

Sin embargo hay otros tipos de formas tropicales que sí pueden concordar tanto con unas como con otras observaciones.

Modelos que incluyan período seco en su ciclo climático anual podrían ser viables. Pensemos en una variedad de suelo óxico no tan extremo.

Un suelo de tipo FERRUGINOSO puede ser la respuesta.

Éstos pueden darse de dos formas : con clima sub tropical húmedo ó con clima tropical contrastado (con período seco).

Nos inclinamos por el último puesto que no permite el desarrollo de una floresta húmeda tupida, y esa falta de selva deja extensiones territoriales libres bien aireadas y asoleadas. La evaporación se da mayoritariamente por ascenso capilar en el terreno, y no por mecanismos de evapotranspiración de árboles en donde el agua se toma de niveles más profundos y el efecto es el de bajar el nivel freático, lo que resulta inverso a lo buscado en nuestro modelo.

La ecología sería la de sabanas pero que no tendrían un aspecto similar a las actuales, pues seguramente no se contaba con la presencia de gramíneas (en realidad se desconoce la edad del proceso pedológico que corona la Fm. Asencio).

De cualquier forma sí podemos afirmar la existencia de formas arbustivas dispersas.

Las corazas también se pueden formar en un sistema tropical húmedo siempre que acontezca un desmonte de áreas grandes que cambie por tanto su dinámica y provoque la evaporación, lo que trae aparejado el ascenso capilar de aguas cargadas de hierro si las hubiera, su precipitación y cristalización. Pero ese fenómeno de desmonte no puede ser la explicación de la Fm. Asencio con tan grande extensión.

Analizando otros aspectos vemos que los nidos de véspidos están ferrificados, lo que implica sufrieron fenómenos de hidromorfismo, lo que a la vez implica zonas del paisaje deprimidas. Sin embargo se ha dicho que corresponderían a las partes altas del paisaje. ¿Por qué se dijo eso?. Porque los insectos no anidan en zonas inundadas. Pero la evidencia de su ferrificación demuestra contacto con la napa de agua.

La respuesta aparece al considerar un clima con período seco. Es durante esta parte del año que la actividad de los insectos se desarrolla encontrando terrenos secos en donde hacer sus nidos, y es después, en épocas de lluvias, que la zona se anega e impregna los nidos con hierro que en la próxima sequía habrán de endurecerse por cristalización de los óxidos.

La materia orgánica que aparece en las cuevas de insectos es la responsable de retener el hierro complejándolo. Pueden ser restos de alimentos, huevos, materia fecal ó saliva con la que los insectos cementan sus bioconstrucciones.

La época de lluvias baja el Eh del perfil del suelo y parte del hierro libre se reduce concentrándose en forma preferencial sobre dichos restos orgánicos. Luego en la época seca la materia orgánica evoluciona, a la vez que el hierro se oxida pasando a su estado de oxidación Fe 3+. Con altas temperaturas y sin humedad, el grado de cristalización de los sesquióxidos avanza.

A un ritmo mucho más lento, pero en el mismo sentido, las formas hidratadas de los óxidos de hierro (goethita) van transformándose en anhidras (hematita) siguiendo el proceso de rubificación creciente de todo el perfil.

Lo que es claro es que los nidos no se construyeron sobre un material ya ferrificado.

El planteo de que se desarrollaron suelos ferralíticos en las zonas altas, mientras que en las faldas de pendiente se daban los acorazamientos férricos, nos haría pensar en una suerte de mosaico, con manchas selváticas distribuídas en la región, que serían responsables de aportar el agua cargada de hierro al resto del territorio relativamente deprimido.

El problema radica en que con esta base litológica de arenas ácidas no parece posible explicar las grandes cantidades de hierro acumuladas. Por lo tanto creemos que el aporte debió ser necesariamente lejano, y no simplemente la parte vecina más alta.

La distribución de la ferrificación de la Fm. Asencio es enorme y no se explica por la sumatoria de múltiples laderas sino por toda una región deprimida que oficie de receptáculo acumulador de las aguas ferrificantes provenientes de un territorio vecino, poseedor de una litología capaz de ese aporte de hierro. En definitiva, nada más que el lugar donde funcionó la antigua cuenca endorreica de deltas torrenciales de la Fm. Mercedes y que continuó como cubeta de sedimentación de las arenas de Asencio.

En el apartado precedente, dedicado a los antecedentes respecto a esta temática, se hizo referencia a una sobresaliente observación de Ford y Gancio (1988) acerca de la geometría de los cuerpos acorazados. Ellos midieron 38 carapachos, y en el total de los casos encontraron que su perfil era levemente acuñado hacia el Norte. Presentan la cabecera de erosión actual hacia el Sur, es decir la parte más potente en forma aflorante, y muestran en planta un aspecto de media luna con el centro de curvatura ubicado al Norte de las cornisas.

Esta inequívoca tendencia sugiere un paleorelieve regional relativamente aplanado y con inclinación general hacia el Sur.

Además Ford ya reconoce una morfología de suelo tropical en la formación diciendo que de la coraza ferrificada superior se pasa hacia abajo, con límite neto, a una arenisca moteada (paleoplintita), que luego da lugar a una zona decolorada. También observa cavidades, pedotúbulos y glébulas forradas de películas de arcilla y teñidas por óxidos de hierro (ferriargilanes).

Por otra parte, su estudio de las arcillas, tanto en la caracterización como distribución dentro del perfil, le hace llegar a la conclusión de que se trata de un "suelo ferralítico".

En este punto ya no podemos estar de acuerdo, pues siendo estrictos en lo que a terminología edáfica refiere, quedan excluidos de esta denominación todos aquellos suelos que mantengan minerales primarios.

Es el propio Ford quien esgrime la idea de que los nidos fósiles provendrían de las partes altas del paleorelieve, en donde habría un "suelo ferralítico" ú "oxisol" desarrollado, mientras que en la parte inferior de la paleocatena se estarían formando las corazas. Lo interesante es que dice que los insectos fabricarían sus nidos con el material "ferruginoso" del "suelo ferralítico", cuando debió decir : material ferralítico ó laterítico. Además dice que este material al secarse se endurece y concreciona, lo que hizo resistente al nido en el momento de ser transportado hasta los depósitos conglomerádicos.

Pero hay que diferenciar entre un endurecimiento del barro constituyente del nido al secarse el material, del proceso de ferrificación que lo transforma en una pieza monolítica y en extremo tenaz. La verdad es que los óxidos férricos para concrecionarse deben primero reducirse, lo que significaría contacto con la napa en algún momento.

 

¿Qué decir de las columnas ferrificadas observadas en varios lugares tales como las de GRUTA DEL PALACIO, cerca de Trinidad ?. ¿Serían lugares de ascenso de las aguas ferrosas ?.

La pregunta, al parecer de este autor, está mal formulada, pues las plintitas por todos lados hablan a las claras que todo el perfil estaba humectado. Lo que debe preguntarse es si las columnas serían los sectores por donde se aireaba mejor el perfil, provocando desecación y coagulación de los óxidos hasta una profundidad mayor.

Las corazas de la Fm. Asencio son del tipo pisolítico, vale decir que los núcleos férricos primarios son luego cementados por un proceso de acumulación absoluta.

Los suelos ferralíticos dan corazas de acumulación sólo cuando el territorio se denuda y el bosque da lugar a la sabana como en el África Guineana, en donde la selva no soportó la acción antrópica, y en donde el período seco es superior a 5 meses (sabana secundaria-Duchaufour).

Otro argumento en contra de la existencia de un suelo ferralítico operando sobre las arenas de Asencio es que si fuese así, la coraza preservaría sin dudas el nivel inferior rico en caolinita (las corazas de acumulación se desarrollan siempre a nivel del horizonte B del suelo--Duchaufour). Pero esta abundancia esperable de arcilla caolinítica no aparece. Debemos recordar que un suelo ferralítico sobre arenas ácidas mal drenadas es el caso óptimo para la neoformación de arcillas monosiálicas en clima tropical húmedo.

Un hecho de primera importancia para este estudio, sobre todo teniendo en cuenta las seguras diferencias ecológicas con los ejemplos modernos, es que los suelos de zonas tropicales tienen convergencia climática y no así fitoclimática.

No dependen en su evolución de la flora existente en él.

La hidrólisis de los minerales primarios se da en medio neutro y profundo, sin intervención de la materia orgánica superficial como ocurre con otros tipos de suelos (clima frío ó templado). Por lo tanto poco importa el tipo de vegetación existente en la época de la ferrificación de la Fm. Asencio, pues no resulta responsable de los caracteres del perfil, lo que quiere decir que el "CRITERIO DEL ACTUALISMO" es absolutamente válido.

Así que a pesar de que aquellas sabanas hayan sido diferentes a las actuales, darían un perfil tropical "ferruginoso" similar a las de hoy, así como las selvas harían lo propio con un perfil tipo" ferralítico".

Continuando con las objeciones al posible suelo ferralítico debemos decir que la dinámica de su funcionamiento hace que se autocanibalice. Hay una destrucción por acidólisis de la caolinita en el horizonte A del suelo (pH bajos), creándose gibsita secundaria que se concentrará luego en el horizonte B de acumulación.

Una vez que se rompe la unión entre los octaedros de aluminio y los tetraedros de silicio que conforman la caolinita, la sílice se mueve lateralmente mientras que la alúmina es incapaz de migrar, y sólo decanta al horizonte receptor inferior (B).

Este horizonte B es el que además tiene la capacidad de fosilizar si sufre un proceso de acumulación absoluta de hierro.

La gibsita secundaria se distingue de la primaria pues está concentrada en un nivel (horizonte B) y no dispersa en todo el espesor del perfil.

Al proceso de autodestrucción de los minerales neoformados se le llamó "podsolización tropical"(Duchaufour) ó de "superficie".

Encontrar dentro de los carapachos de acumulación este nivel de concentración de gibsita sería una prueba de la existencia de un proceso de ferralitización, pero tampoco aparece.

El sólo hecho de existir un suelo ferralítico, y sobre todo encima de un material ácido, implica que el mecanismo de formación operó durante mucho tiempo, cientos de miles de años, puesto que es muy lento, sobre todo si se compara con los procesos que llevan a la formación de otros tipos de suelos, en los que algunos pocos miles de años son suficientes para llegar al clímax. Por lo tanto, el hecho de tan largo período de actuación de un clima tropical húmedo, sumado a una importante superficie en donde se le puede constatar (lo que hoy se ve es sólo el relicto de algo mayor después de varios períodos erosivos), aseguran que no sería el caso de una casualidad local, sino que se trata propiamente de un fenómeno "zonal" en toda la acepción que el término tiene para la ciencia edáfica. En consecuencia, siguiendo con la línea de razonamiento, si se llegó al clímax es dable esperar todas las características de un perfil ferralítico, sobre todo si fue fosilizado por un carapacho férrico.

¿ Dónde está el grueso nivel de arenas plásticas con abundante y exclusiva arcilla caolinítica esperable por debajo del B acorazado ?. No debemos perder de vista el hecho de que si se da el acorazamiento es a nivel del B, pues es allí donde se produce el contacto con el aire, pero además por debajo de él la permeabilidad es muy baja (ver diagrama), lo que obliga a las aguas cargadas a deslizarse por encima necesariamente. Esto quiere decir que una coraza asegura la protección de casi todo el perfil del suelo en caso de erosión, excepto claro el horizonte superior A.

¿ Dónde está la gibsita secundaria, resultante de la interacción del perfil con una selva húmeda y que debería alcanzar entre el 15 al 30 % del total del B ? ¿ Por qué quedan minerales primarios sin alterar ?.

Es en base a la sumatoria de evidencias edafológicas, sedimentológicas, geomorfológicas y paleontológicas que este autor se atreve a plantear que no existió un sistema tropical húmedo sensu strictu funcionando en lo que se conoce como Fm. Asencio.

Pero es indudable que los carapachos ferrificados y además el importante grado de alteración (aunque no total) de los minerales de las arenas madres, sumado al color rojo rúbico de sus sesquióxidos, hablan a las claras de un proceso en condiciones tropicales pero que seguramente contaba con un período seco importante.

Si las corazas se hubieran formado dentro de un sistema de bosques, entonces serían núcleos aislados (puntos bajos ó quiebres de pendiente en aquel momento) en donde se hubieran dado condicionantes de desecación y concentración especiales, pero cuando se trata de extensiones importantes entonces son del tipo de "meseta"(Duchoufour), que adquieren buen espesor y sólo se dan en espacios abiertos. Hoy aparecen en África en regiones donde el bosque fue destruído y se implantó una sabana secundaria.

El aporte de hierro que viene en las aguas de circulación hipodérmica hace crecer las corazas desde las zonas topográficamente deprimidas hacia las más altas.

Es admisible sin embargo, que existiera una zona boscosa que oficiara de lugar de aporte de estas aguas cargadas. Dicho bosque puede perfectamente encontrarse geográficamente algo distante aunque no tanto como para tener condiciones climáticas de otra "zonalidad". Así que es coherente pensar en un bosque tropical con período seco.

La materia orgánica abundante bajo este tipo de cobertura genera un mull ácido en los horizontes superficiales responsable de la movilización del hierro que se encontraba como sesquióxidos insolubles productos de la alteración hidrolítica neutra de la roca madre.

El hierro en forma reducida y/ó complejada por las sustancias húmicas solubles de bajo peso molecular es entonces transportado subterráneamente a importantes distancias.

El proceso se revierte, es decir el Fe 2+ pasa nuevamente a Fe 3+ y comienza la recristalización cuando se dan circunstancias favorables climáticas y estacionales (de locación).

Se necesita una región aplanada y deprimida que recoja y mantenga las aguas cargadas de hierro provenientes de las topografías más altas de la cuenca, y por otro lado un clima que sea seco en determinado período del año permitiendo que el drenaje climático sea francamente negativo y desagüe progresivamente el terreno (Drenaje climático = Lluvias - Evapotranspiración).

Además, un territorio abierto de sabana tiene un mull poco ácido y muy activo, lo que hace que el hierro se oxide aún manteniendo niveles similares de Eh que antes alcanzaban para mantenerlo reducido.

Las corazas férricas son en definitiva fósiles del paleosuelo que funcionaba por aquellos tiempos. Por tanto conservan hasta nuestros días su altitud absoluta. Nótese que existe un importante gradiente altimétrico con respecto a los derrames basálticos del Jurásico (Fm. Arapey). Esta diferencia debió ser aún mucho mayor al momento del clímax del paleosuelo de la Fm. Asencio, pues sin dudas, varias decenas de millones de años han hecho descender los originales niveles basálticos, mientras que los carapachos férricos conservan su nivel absoluto.

Por otra parte, no se conocen fallas que hayan estado activas desde entonces entre ambas regiones y que pudieran falsear sus diferencias altimétricas relativas. Los grandes fallamientos de la familia NW-SE que afectan los derrames basálticos parecen no hacerlo a los sedimentos de la Fm. Guichón (anterior a la Fm. Mercedes y Fm. Asencio) y por ende estarían inactivas por lo menos desde entonces (Cretácico inferior).

NOTA: Las corazas se emplazan en el horizonte B de los suelos tropicales (Duchaufour), por lo tanto cuando afloran significa que los horizontes superiores fueron barridos. Entonces no sería estrictamente cierto que las corazas reflejen las alturas reales del paleorelieve, pero la diferencia es absolutamente despreciable.

Sería bastante lógico suponer que el área de aporte de hierro fueran los basaltos, que son además litologías apropiadas para esto.

Por otra parte sabemos que un suelo óxico evoluciona lentamente. En el caso que sea sobre roca básica, como las lavas de Arapey, llevaría por lo menos 100.000 años, lo cual es bastante, aunque comparado con otras litologías es indudablemente mucho más rápido.

Esta observación resulta ser muy importante pues explica que regiones vecinas, bajo un mismo tipo climático, tengan muy diferentes grados evolutivos en los perfiles edáficos, dependiendo su velocidad de desarrollo de las características litológicas particulares.

El proceso pasa por etapas ineludibles y consecutivas, pero no superpuestas. A la pérdida de bases y la descalcificación le sigue la pérdida progresiva de sílice, que se da en medio neutro ó incluso alcalino. Recién después que los edificios silicatados y aluminosilicatados se desbaratan es que el hierro y el aluminio se independizan.

En rocas básicas, la alúmina cristaliza casi totalmente como gibsita primaria in situ, y sólo un poco forma caolinita dependiendo directamente del remanente de sílice.

Por otra parte, el hierro cristaliza en su forma hidratada, goethita Fe (OH)2 , evolucionando en mayor ó menor grado a su forma anhidra, hematita Fe2 O3, de color rojo (proceso de rubificación).

Por eso es que el suelo tropical tiene un desenvolvimiento independiente de la materia orgánica, siendo las características de sus horizontes profundos manejadas exclusivamente por propiedades geoquímicas. En cambio, en los primeros centímetros del perfil, la realidad de un suelo óxico en su clímax es absolutamente diferente a los muchos otros metros de desarrollo en profundidad. Allí el importante aporte de material orgánico acidifica el medio, y aunque su evolución es rápida debido al calor y humedad elevadas, no imposibilita que el mecanismo de complejamiento del hierro tenga bastante importancia. La queluviación que le imprime al hierro la movilidad, que incluso no tiene aún en su forma reducida, y que algunos llaman "podsolización tropical", es la responsable de las migraciones a larga distancia. Pero está claro que para llegar a este momento, mucho antes la sílice abandonó el perfil.

Es decir que una formación geológica básica en régimen de clima húmedo primero tiene la capacidad de cargar las aguas con sílice antes de llegar a un clímax que le permita hacer lo propio con el hierro.

Se podría explicar así el fenómeno de silicificación, previo a la ferrificación, que muestran las arenas voladoras de la Fm. Asencio.

Especialmente visible resulta en los huevos de dinosaurios que se encuentran en ella. No olvidar que algunos autores la denominaban como "Arenisca con Dinosaurios".

Los huevos presentan sustitución total del Ca CO3 original de sus cáscaras por sílice, habiéndose respetado intacta la estructura macro y bastante bien la micro.

Seguramente este fenómeno es el responsable de su perfecta conservación hasta nuestros días.

Pero lo interesante radica en que esta sílice, ahora constituyente de la cáscara de los huevos, no está coloreada con óxidos férricos, siendo que nidales completos se descubren dentro de la formación.

Si bien esta observación no puede responder la eterna pregunta de quién fue primero, el huevo ó el dinosaurio, bien aclara que el proceso de silicificación fue anterior al de ferrificación.

Un huevo no mantiene mucho tiempo su integridad a merced de las aguas superficiales, en donde además en este caso la litología ácida, sumada a la porosidad, hacen que las aguas de lluvia tengan un poder disolvente importante frente al carbonato de calcio. Ford observó este detalle y por eso no cree compatible los huevos de dinosaurios al tiempo de su "suelo ferralítico".

Por lo tanto, como conclusión adicional, se puede decir que los huevos fueron puestos al mismo tiempo que las aguas hipodérmicas tenían su capacidad silicificante.

Ahora bien, y abusando de nuestra suerte, si consideramos que los huevos, y por ende estos dinosaurios, son contemporáneos de los estadios juveniles de un sistema edáfico tropical, podríamos haber encontrado el lugar en el tiempo en donde anclar la huidiza Fm.Asencio.

Hay que aclarar que el hecho de que los huevos estén silicificados, y que en un primer momento de la evolución de un suelo tropical se libere sílice, no implica que ambos hechos sean el mismo temporalmente hablando.

Debe recordarse que se piensa en edad Terciaria para los carapachos de la Fm. Asencio debido a que se encontró nidos con huevos de dinosaurios (Cretácico) debajo de las areniscas ferrificadas; pero no hay que olvidar que no es sólo debajo sino inmediatamente debajo, más precisamente en el nivel silicificado. Así que se podría suponer una edad Cretácica terminal para el proceso pedológico de Asencio, ó por lo menos para el inicio del proceso que bien pudo mantenerse y traspasar ampliamente el límite Mesozoico-Cenozoico.

La Fm. Asencio fue primitivamente un depósito de arenas eólicas, por lo tanto bien seleccionada y redondeada. Esta cualidad es óptima para asegurar la máxima porosidad real que puede llegar a tener un sedimento.

Es entonces que no hay objeción en pensar que funcionó perfectamente bien como acuífero freático, capaz de mover aguas a grandes distancias, ya que su extensión que hoy es importante, lo fue aún mucho más.

La sedimentación de la Fm. Asencio deja pocas dudas acerca de su origen. La buena selección de las arenas, su calibre, la coexistencia de minerales con diferentes grados de resistencia a la alteración geoquímica, sumado al tono rosado que adquieren los granos, evidencian condiciones áridas ó semiáridas continentales, con poco ó casi ningún rastro de actividad hídrica. El medio de transporte seleccionador fue el viento y la zona de aporte pareciera ser el basamento cristalino.

Resumiendo, pleno período de rexistasia, es decir condiciones poco aptas para la vida.

Pero el miembro superior de la Fm. Asencio se le reconoce por las marcas que dejó en él una circunstancia climática absolutamente distinta.

Había funcionando un clima tropical húmedo (la evidencia indica que sería del tipo tropical contrastado).

Sin embargo se insiste en ubicar a los dinosaurios dentro de las épocas áridas porque se encontraron nidales justamente por debajo de las corazas férricas, dentro del nivel silicificado. Además se incluyó con éstos a los demás restos óseos que no fueron descubiertos in situ.

Si se intentara imaginar un habitat apropiado para dinosaurios se pensaría en zonas arboladas, húmedas, tal vez anegadas e incluso lagunas, algo parecido al Pantanal y no al Atacama.

Parece entonces ser más aceptable el hecho de que el nivel silicificado, contenedor de fósiles, responda a condiciones edáficas primarias de un ciclo que terminaría siendo mucho más húmedo.

Ordenando un poco las ideas: