La lengua española tiene muy pocas palabras que empiezan con "x". Exactamente 26.
La primera es xenofobia, que quiere decir odio u hostilidad hacia los extranjeros.
Es este un sentimiento en verdad despreciable. La xenofobia es el odio al otro en cuanto es diferente, no asimilable, en cuanto sus costumbres nos perturban.
La xenofobia se presenta con distintas gradaciones que van desde el desprecio y la exclusión hasta la violencia.
Doy por conocidos los rebrotes europeos en la Comunidad Económica, el drama de Sarajevo, de Kosovo, de Chechenia, la intransigencia de los fundamentalistas, los atentados en Buenos Aires a la embajada de Israel y a la AMIA.
Quiero traer un recuerdo de niño, aunque signifique descubrir los muchos años vividos por el autor, hasta ahora.
En ese entonces aparecían en las paredes - quizá escritas por los abuelos de los amargados de hoy - leyendas que decían: "sea patriota, mate un judío" o "no mate un judío, mate dos".
Existía un odio generalizado por los extranjeros que gracias a Dios venían a Uruguay con sus ganas de trabajo, de buscar nuevo hogar, de ayudarnos a despertar de la siesta, del mate y del asado. La primera mitad del siglo se desperezaba en guerras, y como se sabe, no se puede esperar que las convulsiones no nos lleguen.
El mundo no se globalizó ahora, siempre lo estuvo, aunque de manera más sutil, no tan explícita.
A casa, puntualmente, en día y hora, una vez por mes llegaba con sus pies planos, el traje y la corbata arrugados, con la enorme valija marrón llena de cosas, un vendedor ambulante de Villa Muñoz, sudado, dolido por sus zapatos y su pobreza: era don Elías, el judío.
Yo pensaba cómo aquellos carteles se podían referir a este hombre que trasuntaba historia, resignación y bondad.
Aprendí a recelar de los xenófobos; que se les llama así lo supe después.
El carnaval brasileño es una magnífica respuesta de amor entre los hombres, de tolerancia por la diversidad.
Jorge Amado, el bahiano, escribió:
"¡Ni Dios, que hizo a la gente, puede matarlo todo de una vez! Va matando de a uno, y cuanto más mata él, más gente nace y crece y más ha de nacer y crecer y mezclarse. ¡Ningún hijo de puta lo va a impedir!"