El sueño es el acto de dormir, pero también es la representación de sucesos o imágenes mientras se duerme.
A veces esas imágenes que se transforman en sueños son tomadas de la realidad y llevadas a la placidez del descanso haciéndolo feliz cuando son agradables, o desapacible cuando representan momentos no gratos de la vida real.
Yo tengo un viejo pleito visceral con la burocracia de mi país, que me atrevería a calificar como la más imbécil del mundo si conociera otras burocracias, de las que sé que, como la nuestra, tienen muy mala prensa.
Los encontronazos con los expedientes, mostradores, sellos, actitudes desganadas de los "servidores públicos", me han dejado heridas de todo tipo.
No es de extrañar que esos sucesos se infiltraran en el sueño nocturno. Tal pasó anoche.
El funcionario me recriminó ir a pagar el impuesto el último día del mes.
- ¡Pero estoy en fecha! - aduzco temeroso.
- Sí señor, ¿pero no sabe Ud. que tenemos que cerrar las planillas y elevarlas a la Dirección el primero de cada mes? Cualquier contribuyente sabe que si paga el último día a última hora, como Ud., ¡SEÑOR!, se nos atrasa todo. ¡Entendió ahora!
- Es que estuve enfermo - en verdad, no tenía plata, pero me dio vergüenza declararlo allí, con todo el mundo mirando - el médico me aconsejó que no saliera por los fríos.
- Vea, eso es lo que dicen todos, ¡SEÑOR! Espero que no ocurra más
- Y yo espero no soñar más con esta gente.
Catalino