portal de perros y gatos

La paloma

Josefina era una de las tantas palomas que vivían en los hendijas de las columnas y frisos en la iglesia del centro de la ciudad.

Como casi todas pasaba su tiempo mirando la gente ir y venir y caminando mansamente entre los transeuntes que paseaban en la plaza que daba al frente de la iglesia. Gente que descansaba mientras almorzaba al mediodía un sandwiche, otros entraban en la iglesia, algunos conversaban animadamente sobre negocios y por supuesto de vez en cuando se aparecían enamorados o amantes buscando pasar desapercibidos entre la muchedumbre para robarse un beso, una caricia, una promesa.

Josefina era "chusma" confesa y no lo podía evitar, tampoco su amiga Hilda que había nacido en alguna parte bajo los techos de la iglesia, al fondo, donde está la sacristía y algunas oficinas. En cambio Josefina había nacido en  un pueblo cercano de unos 500 habitantes y vivía en uno de los árboles de la plaza. Un día sin saber como se dejó llevar por la brisa y llegó hasta la ciudad y le gustó, había mucha comida y abrigo, más que en su pueblo.

Josefina se divertía con los amantes, era como una telenovela que seguía día a día cuando estos se encontraban siempre a la misma hora y se prometían amor eterno. Tenía su pareja de amantes favoritos, Mariana y Oscar, a quienes buscaba afanosamente entre la 13 y las 14 horas cada día porque estos se cambiaban de lugar para ocultarse. Josefina se acercaba mansamente para escuchar al tiempo que le traían semillas y migajas de pan para alimentarla. Hilda también a veces se acercaba para seguir de cerca el desenlace de los hechos de la pareja ya que Josefina le contaba a diario con lujos de detalles. Hilda y josefina solo esperaban saber donde se irían a vivir juntos para comenzar a buscar el lugar y seguir la historia de amor donde fuera. Un día escucharon parte de la frase esperada, el sábado nos encontramos en el Puente a las 4 de la tarde y luego nos iremos sin decirle nada a nadie.

-- Tenés preparada la casa y algunos víveres para no tener que salir a la ciudad al menos por 15 o 20 días? -pregunta ella con nerviosismo notorio y al mismo tiempo con ansiedad-

-- Claro, ya pagué el adelanto de dos meses y el depósito de garantía. Quédate tranquila. Algunos muebles ya tiene, además de gas y energía eléctrica y nadie de nuestros conocidos conoce ese lugar, además está demasiado lejos y apartada para que nos encuentren. Mañana viernes alquilaré un coche por un mes vendré a las 13.30 horas y nos iremos a ver la casa. Con el auto de alquiler no hay problema, lo tengo que dejar en la estación antes de las 4 de la tarde del primer día del mes proximo.

  Josefina no cabía en si de la alegría; estaba viviendo una verdadera historia de amor y quizás hasta podría vivirla y ver los hijos de la pareja de amantes.

Llegó el sábado y Oscar llegó con el auto al puente y ella no estaba ahí, solo Hilda y Josefina estaban esperando aun costado sobre la baranda descacarada del puente. Oscar esperó media hora y luego marchó a la casa donde habrían de ir a vivir con Mariana en la esperanza que ella ya estuviera ahí pero no se lo creía demasiado, pues Mariana era muy metódica y segura y además obedecía órdenes siempre.  Hilda y Josefina volaban encima del automovil que corría veloz en busca del amor que no había llegado a la cita.

Llegaron a la casa y Mariana no estaba esperándolo, Oscar con la tristeza pintada en su rostro se sentó en un escalón de la casa, sin saber que hacer o donde ir. Las palomas observaban la escena apostadas en las ramas de unos árboles cercanos. Ellas no sabían cierto pero sospechaban que Mariana nunca llegaría a casa. El esposo de Mariana era muy celoso y violento y ultimamente había faltado al trabajo ......

La chismosas y románticas Hilda y Josefina sabían de una historia de amor que no podrían contar.

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