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1877 |
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MARIO ISOLA
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BIOGRAFÍA DE MARIO ISOLA
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MONTEVIDEO
Tipografía Renaud Reynaud, calle Treinta y Tres 85-87-1977
(Fotografía cedida gentileza
Dr. Leonardo Monzillo Costa) |
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DESCRIPCIÓN DE LA CAVERNA
CONOCIDA POR
PALACIO SUBTERRÁNEO
DE PORONGOS
DEPARTAMENTO DE SAN JOSÉ
REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY |
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EL PALACIO SUBTERRÁNEO DE PORONGOS |
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En la margen izquierda del Río Negro, entre el Arroyo Grande y Marincho, a cinco kilómetros de este, y veinte kilómetros del Río Negro, se encuentra una extensa planicie, sobre la cual el ruido del pisar de los caballos, retumba como sobre el vacío, haciendo comprender al viajero, que allí hay algo extraordinario.
En efecto, ese pintoresco llano concluye de súbito en línea recta en una extensión de 450 (cuatrocientos cincuenta) metros, rumbo al N. N. O., tomando un declive rápido en una extensión de un kilómetro, en donde concluye en el arroyo denominado del Palacio.
En la línea de intersección, entre el plano y el declive, se halla una aglomeración de escombros formada de fragmentos de arcos y columnas, por entre cuyos intersticios, el transeúnte puede fácilmente observar que esa extensa superficie constituye el frente, o techumbre del monumento llamado por los vecinos del distrito El Palacio, monumento que dio nombre al rincón que forman los indicados arroyos en su confluencia en el Río Negro |
y al mismo arroyo que corre a su corre a su frente, con excelente agua potable y permanente.
Animado del deseo de estudiar esa caverna, cuyo origen da lugar a varias interesantes controversias desde el fin del siglo pasado, me trasladé a sus inmediaciones, llegando en los primeros días del mes de Noviembre pasado, con el personal y materiales necesarios para practicar una exploración de ese fenomenal monumento de la antigüedad Uruguaya.
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Fue mi primer cuidado, el despejar una parte del frente de los escombros que acumulados impedían la entrada, por donde me proponía penetrar. Practicando esto, dejé libre un frente de quince metros, que me permitió percibir hileras de columnas regulares, que servían de sostén a bóvedas formadas con arcos semiagudos: presentando tanto éstos, como aquellas, las pruebas evidentes del trabajo de la mano del hombre, apreciándose en las columnas círculos formados a modo de entalladuras de trecho en trecho.
Tratando de apreciar la altura, que existe entre el piso y a bóveda obtuve un término medio de dos metros y veinte centímetros en los distintos puntos externos e internos que he profundizado.
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Los intercolumnios, ó la distancia que existe entre una columna á otra, tienen de ochenta centímetros a un metro, en las partes laterales del edificio, siendo de un metro a un metro y veinte centímetros en los arcos centrales.
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La caverna está construida por excavación ó perforación, en la misma roca arenisca compacta que lo es (el gres, cuarzoso ferrífero), como la piedra que constituye el edificio de la torre monumental de las aguas corrientes de Santa Lucia, y de la mayor parte de las estaciones del Ferrocarril C. del Uruguay, roca que compone el subsuelo de una gran parte del territorio de la República, observándose desde Canelones hasta el Arapey, departamento del Salto, formando el suelo principal del departamento de Paysandú, y aun del de Tacuarembó. |
El monumento del palacio está casi en su totalidad terraplenado hasta un metro y a un metro cincuenta centímetros con tierra vegetal y arenas transportadas o escurridas por entre algunas grietas, o aberturas casuales, que debieron existir en el techo del edificio.
Las arenas, a medida que se acercan al suelo inferior, adquieren un estado compacto tal, que los últimos fragmentos pueden clasificarse como un gres cuarzoso, si bien mucho más fiable que las rocas sedimentarias, las que se distinguen además de aquel, por un décimo de peróxido de hierro que contienen.
Penetrando al interior deI edificio, como a ciento cincuenta metros, y hasta donde era accesible el aproximarse, no por falta aire, sino por falta de capacidad en partes donde el terraplén es más alto y obstruyente, puede apreciar, que la regularidad de la construcción es igual y constante, existiendo columnas colocadas en línea recta, que convergen todas a un punto central.
En los puntos donde. la roca presenta en su formación alguna grieta, se observan columnas mayores, a las cuales se les ha practicado una bifurcación o arco agudo.
Las columnas presentan un ancho mayor en su base que en su capitel, y las que demuestran en su base alguna falta, son reforzadas con un pequeño prolongamiento a modo de espolón.
Los arcos tienden todos a la forma semi gótica.
Adelantando a quince metros del frente, ya empieza una oscuridad completa; y fue por consiguiente por medio de la luz magnesiana, que he podido apreciar en todas sus partes el admirable trabajo de ese monumento, y avanzar hasta donde puede penetrarse, caminando o acostado.
De este modo pude examinar hasta cincuenta metros más allá, aproximadamente, si bien de trecho en trecho existen puntos más accesibles.
A ciento cincuenta metros en el interior, he observado una cierta cantidad de agua, acompañada de lodo fétido. Apreciada su profundidad resultó insignificante siendo apenas de un pie y medio; esa agua al parecer se ha depositado por la infiltración de agua Ilovediza a través del techo.
Al penetrar por primera vez en el interior del palacio, creí encontrar animales dañinos y peligrosos, como víboras, gatos monteses, etc., pero no encontré mas que murciélagos, y estos en inmensa cantidad, que formaban en el interior, con eco especial que allí se siente, y la agitación que les producía probablemente la luz magnesiana, un ruido notable.
El aire que se respira no es viciado, pues si bien la respiración encontraba algo desagradable, como sucede en todo aire inmovilizado, no era debido a la presencia del ácido carbónico, sino a la falta de renovación, pues la combustión de linternas a estearina, que llevaban mis peones en nada se alteraba.
En las excavaciones que he practicado, he encontrado fragmentos de ágatas puntiagudas, las que no pertenecen al terreno que se observa en una extensión de más de dos leguas alrededor, y es el gres más ó menos a granos gruesos.
La formación de cuarzo ágata, solo se encuentra a veinte kilómetros en los cerros de Navarro sobre el Río Negro.
Entre los escombros que allí existen, se han encontrado varias geodes.
Estudiando la línea exterior con ojo observador, se puede apreciar con facilidad la continuación de esa caverna, por los arcos y columnas que se dejan ver entre los fragmentos, que el tiempo ha desmoronado.
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Por los datos de los antiguos vecinos de ese punto, solo se sabe, que por los conocimientos, más remotos siempre se ha considerado el Palacio, como habitación de Indios, al cual hará cincuenta años podía entrarse a caballo en los mismos intercolumnios, en donde hoy el visitante puede apenas arrastrarse con las mano.
La respetable anciana señora doña Valentina Lema de Delgado y Melilla, que cuenta ya 109 años de edad, propietaria de ese campo, asegura que en su juventud en los tiempos de la yerra, o marcación de, ganado, época en que los estancieros hacen como es sabido, una fiesta en agasajo a la concurrencia de los vecinos, que se prestan mutuamente a ese servicio, dicha señora decimos, recuerda que el Palacio era el punto de reunión, es donde se festejaba con el mate, el asado con cuero, y los pastelitos (plato especial y suculento de ese día); dicha fiesta campestre, que concluía siempre con los melodiosos tristes de las guitarras, y las décimas de despedida que retumbaban en ese monumento de un modo particular, causando la admiración de la reunión. Dice igualmente la misma admirable longeva, que sus abuelos recordaban, que en tiempo de los charrúas, ya existía ese palacio, haciendo idéntica afirmación el antiguo soldado de la independencia, hoy sargento mayor del ejército Independencia, señor don Lorenzo Centurión, y otros ancianos vecinos de ese punto. |
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Varias personas inteligentes, han visitado ese Palacio, con el objeto de cerciorarse de su origen. Distintas han sido las opiniones emitidas, más o menos vagas, por el corto tiempo que generalmente han ocupado los visitantes en su estudio, suponiendo unos, que ese palacio era debido a la naturaleza, como una de las varias cavernas que abundan en varios países, cuyas columnas son por lo general el resultado de la conexión de las Estalagmitas, con Estalactitas; otros pretendían que no es otra cosa, que el resultado de grandes trabajos de minería, practicados por los antiguos españoles, en busca de minerales. Al efecto se apoyan en la coincidencia de que a doce kilómetros de distancia existe un trabajo de minería, cuyo punto es denominado Las Minas, que al paso de Marincho inmediato, llámese paso del Minero, y que existe también en las inmediaciones otro arroyo llamado el Minero
Sin embargo, la opinión de otros, que han estudiado más a fondo la caverna, no puede menos de coincidir con la mía, de que ese monumento es obra de los Indios, y me ratifico me ella, porque siendo la roca de que está construida esa caverna, o cripta, un gres arenisco cuarzoso ferrífero, se aleja toda posibilidad de estalactitas y estalagmitas.
Por otra parte, visitadas con esmero las excavaciones antiguas llamadas de minería, no se aprecia otro material industrial sino (Pirita) sulfuro de fierro, que por su color brillante y amarillento, es confundido por los inexpertos con el noble metal.
La suposición de que el Palacio que me ocupa es un trabajo de los Indios Yaros, es la deducción más verosímil, por las relaciones de los datos adquiridos, así como por los restos aunque pequeños, encontrados en la corta excavación que he practicado.
Según la descripción histórica del Paraguay y del Río de la Plata por don Félix de Azara, los Indios Yaros, cuando descubrieron los españoles el Río de la Plata, vivían en la costa oriental del Uruguay entre los ríos Negro y San Salvador; poseían un idioma o dialecto diferente de los demás, distinguiéndose también por costumbres distintas: eran valerosos y atrevidos, por cuanto a ellos se debe el haber acometido a los españoles capitaneados por Juan Álvarez y Ramón, primer descubridor del Río Uruguay; vivieron en continuas guerras con los Charrúas, que concluyeron, con ellos en el siglo XVI.
La localidad donde está colocado el Palacio, está dentro del territorio, que según Azara habitaba la citada tribu de Yaros.
Nada más natural que suponer que este monumento fuese escavado en defensa propia, y para su propia conservación, guiados por la inteligencia de su seguridad, en previsión de las agresiones de sus contrarios, como lo demuestra la bien calculada construcción arquitectónica del Palacio.
Es de suponer que los que habitaban antiguamente esa parte del territorio de la República, viéndose acosados por los Charrúas sus mortales enemigos, se vieron obligados a socavar ese Palacio, como un último baluarte o refugio, a semejanza de las cavernas subterráneas, que según el escritor Juan Manuel Janeiro, existen habitadas por la Nación India llamada Murciélagos, en la margen derecha del Río Sulliman, confluente del Amazonas, con el mismo objeto.
Demostrada la imposibilidad de ser obra natural por la misma clase de tierra, que los es el gres, el cual no admite formación estalagtítica: desconocido todo trabajo minero en ese punto, desprovisto al mismo tiempo de todo indicio de minerales y reconocida esa colosal excavación, como obra de la mano del hombre, no queda duda sobre el origen de ese monumento arqueológico del país.
La posición topográfica del Palacio, se encuentra en una situación quizás calculada para un perfecto abrigo de los elementos físicos de la naturaleza, especialmente del rígido Pampero.
La inmediación del agua permanente, propia de la precaución india, y el haber encontrado en las pequeñas excavaciones que he practicado, fragmentos de ágatas puntiagudas, que no pertenecen al terreno sedimentario de que está construido el Palacio; el haberse encontrado varios geodes, una de las cuales existe en poder de un señor Anacleto García, vecino, y propietario de ese punto, recogidos en los escombros del Palacio (recordando las encontradas en la época de la piedra lisa, en la famosa gruta de Magdalena, departamento de la Dordoña, en Francia, y que servían para usos culinarios) todo concurre a ratificarme en el juicio que acabo de emitir sobre el origen remotísimo, y sobre las adaptaciones o destino de esa inmensa caverna, cripta o catacumba, forum o asamblea, templo ergástula, o en última suposición, quizás postrer baluarte y asilo de una raza mucho más civilizada que las tribus nómades, que le precedieron antes de la conquista española.
En vista de la magnitud de ese monumento, oscuramente conocido desde el fin del siglo pasado por la prensa de Río de Janeiro, y desde las primeras publicaciones del geógrafo Balbi, aunque misteriosamente, para nosotros seria de desear que el Superior Gobierno de la República se preocupara de la fácil y bien ordenada excavación de ese portento, que puede dar tan importante contribución de valiosísimos informes a la arqueología del Uruguay, a la antropología de sus razas extintas, y aún quizá de la misma paleontología y a la historia del hombre prehistórico.
Estas ligerísimas apuntaciones, contribuirán sin duda a llamar la atención de los hombres científicos sobre tan interesante problema, felicitándome y dando por bien recompensadas mis molestias personales y gastos, si he conseguido iniciar con ellas una futura investigación, más competente sin duda y más bien provistas de medios para esclarecer la verdad absoluta sobre ese portentoso subterráneo. |
Mario Ísola.
La contratapa de la publicación original tiene impresa una litografía firmada: (LIT. A. HEQUET y CA) de la caverna y la siguiente leyenda al pie de la misma:
La presente trascripción se hizo respetando literalmente la Publicación Original existente en la Biblioteca Nacional de la República del Uruguay - catalogada en: SALA URUGUAY, Bajo la signatura: 1ero. GN - 783 - 18, fue realizada por Ricardo Bailey y publicada en la Revista Raca Ancash- (Córdoba, Argentina. I993)
Córdoba 20 de septiembre de 1990
CENTRO ESPELEOLÓGICO CÓRDOBA
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